Tejos del Barrio de La Estrella
A un barrio tan galáctico, repleto de astros y constelaciones, no podía faltarle un tejo.
O mejor dos.
Repartidos por los umbríos espacios que quedan entre los altos edificios, se han colocado diferentes árboles y arbustos que enverdecen el gris de las casas.
Observándolos, casi no se oye la M-30. Digo casi, ojo.
Y entre ellos, dos tejos. Coronando techos de automóviles y parcheando fachadas. Casi es imposible verlos enteros, pero se ven.
Son muy diferentes y han corrido suertes distintas. Pero es una alegría encontrarlos tan cerca.
